Ónix en México  

El ónix, conocido también como ónice de mármol u ónix calcáreo, es un mineral considerado como piedra semipreciosa. Existen cuatro variedades del ónix:
Verde
De tonos translúcidos y tonalidades verdes, la oscura es la tonalidad más preciada. Suele tener venillas de color castaño.
San Martín
Opaco, de colores castaños y rojizos. Presenta bandas de diferentes intensidades, y su extrema dureza permiten un pulido perfecto
Onixtin
Ónix que tiene materiales de ambas variedades
Aragonita
De color blanquecino o grisáceo, donde las fibras son más gruesas que en las variedades anteriores.
Su formación es volcánica, originada por la acumulación de gases volcánicos. Se utiliza principalmente para la joyería y artículos de decoración, por el atractivo de sus tonalidades verdosas, y por la calidad de su puli

Manufactura

Los pasos que se siguen en la manufactura de este tipo de artesanías son sencillos: corte, esmerilado y pulido; sin embargo, cada paso requiere de manos expertas. Para comenzar, los bloques no se pueden cortar en cualquier parte, sino que debe seleccionarse el mejor punto para aprovechar las vetas que le darán realce a las piezas terminadas. El peso de los bloques puede variar desde 50 hasta 150 kg o más, por lo que suele requerirse la participación de entre uno y tres hombres.

En principio, cada bloque puede cortarse con cincel y martillo; después se coloca sobre la plancha, donde, con una sierra de acero, se le hace un corte muy preciso. Por el volumen de la roca el artesano se vale de un sistema de enfriamiento simultáneo a través de un chorro de agua, el que también permite reblandecer el área por donde los dientes de acero van avanzando, y evita fracturas indeseables. Para un mejor deslizamiento se coloca debajo del bloque un pedazo de penca de maguey.

Después de cortar los bloques grandes se utiliza la sierra para reducir las piezas casi a su tamaño final. El cálculo se hace siguiendo un patrón, aunque cada pieza es única, pues se trabaja directamente con la piedra y no mediante un sistema de vaciado. Este paso es fundamental porque determina el equilibrio del volumen.

El esmerilado es propiamente el trabajo fino. Aquí la precisión marca la diferencia entre un artesano y otro. De vez en cuando se vuelve a utilizar la sierra para un mejor acabado, o bien un cincel de uñas para hacer ojos, orificios nasales y otros detalles. Hay muchas piezas que van ensambladas, por lo que las perforaciones deben quedar del tamaño exacto.

El pulido es el paso final, es cuando la roca va mostrando su brillo propio, la huella digital creada por la compresión de masas gigantescas. Aquí, por fin, se forma el espejo donde el artesano se reconoce, antes de enviar la pieza a la mesa de exhibición en busca de otros ojos que la acaricien.

Las formas

La cantidad de modelos sobre los que se basan los artesanos para hacer sus piezas no tiene límites, si bien cada uno muestra sus preferencias por algunos, ya sea por gusto personal o porque se le facilita elaborarlos. Hay piezas en verdad sorprendentes, y quien las diseñó por primera vez incursionó también en el ámbito de la creación artística. Otras piezas, en cambio, son más convencionales, y algunas más son de acabado un poco burdo.

Las madonnas resultan ser uno de los modelos preferidos por los clientes. El toro de mármol negro recuerda a los bravos ejemplares de lidia que merodean por los pastizales de las ganaderías cercanas. Las vetas de ónix son apropiadas para simular el pelambre del oso pardo. El mármol negro y el ónix rosa pueden hacernos evocar una pantera o un puma, y las vetas de mármol gris nos ayudan a visualizar las formas acuadinámicas de un delfín. Los caballos nunca pueden faltar entre las piezas predilectas, y todos los colores de las rocas son empleados en la recreación de su naturaleza en movimiento.